viernes, 7 de noviembre de 2014

RHEINLÄNDER
Giuliano Passignani
Artículo aparecido en Italia Ornitológica
Enero 2012.
         Han transcurrido algunos años desde que el Rheinländer apareció oficialmente en las exposiciones ornitológicas y creo que es oportuno volver a hablar de esta raza, en particular de su forma y de su longitud.
         El Rheinländer es un canario de forma y posición lisa, de talla pequeña, y es una de las razas que mejor deben tomar la posición prevista en el estándar. La posición de este pequeño canario es semierguida, con el cuello ligeramente echado hacia delante y con la cola que se separa poquísimo de la punta terminal de las alas, haciendo que su forma sea ligeramente curvada.
         El Rheinländer puede  conseguir la forma arqueada cuando su longitud está entre once y doce centímetros, la medida establecida en su estándar. Los ejemplares más pequeños, que se pueden ver en algunas exposiciones, no pueden tomar la forma ligeramente curvada; su pequeña longitud hace que se yergan como si fuesen pequeños Llarguet.
         Esta raza tiene dos variedades: los moñudos y los de cabeza lisa y, como ocurre en la razas de canarios moñudos, la mejor posición la consiguen estos últimos.
         Si observamos atentamente el diseño del estándar del Rheinländer vemos que las formas del cuerpo son muy similares a las del Lancashire, aunque la longitud de este último es el doble que el del Rheinländer.  Las características más parecidas son la forma de la moña y la forma del cuerpo.
    
          Tanto en el Lancashire como en el Rheinländer la moña no debe ser redonda, sino como una herradura; la parte delantera de la moña debe cubrir ligeramente el pico y llegar a penas a la parte superior del ojo, terminando inmediatamente detrás del mismo, teniendo en cuenta que la moña, genéticamente, abarca toda la cabeza.

         En las moñas que tienen eumelanina se aprecia muy bien lo que se acaba de decir, pero es muy importante que la parte de la moña que está detrás del ojo llegue a la nuca bien pegada, y que parezca que no existe. La moña, que es una de las características esenciales, requiere un plumaje muy  fino, ligeramente largo que caiga uniformemente por todas partes.
         La otra característica que tiene similar al Lancashire es el cuerpo, la parte que va de la garganta a la cloaca. Partiendo del cuello, la forma debe ser cóncava y el inicio del pecho debe invertir esa forma convirtiéndose en convexa y lograr la máxima expansión en la parte superior del pecho, creando así  en el Rheinländer la denominada forma de botella,  acorde con el  pequeño  tamaño de esta raza. Cuando el Rheinländer es muy pequeño, como algunas veces se ve en las exposiciones, el cuerpo no tiene esta forma de cuello de botella, como tampoco toman la ligera posición arqueada. 
         En el Rheinländer está sucediendo lo que ocurriendo lo que con la Raza Española, que primero se debería valorar la longitud y luego la forma del cuerpo. Para el Rheinländer la forma y la posición exigida por el estándar se evidencia muy bien cuando el canario tiene una longitud entre 11 y 12 centímetros. La forma del cuerpo. La forma del cuerpo viene dada por la longitud del plumaje que necesariamente debe ser ligeramente largo, sobre todo para que tenga en el cuello la forma de botella, y para la moña, que a menudo deja entrever un pequeño hueco.
         Los canarios pequeños, y los demasiado pequeños, pierden las características esenciales del Rheinländer, a saber: la posición ligeramente curvada y la forma que tiene que tener el cuerpo en la parte más ancha y más alta del pecho.
          Los sujetos pequeños, a menudo también demasiado pequeños, pierden las características esenciales de Rheinländer, a saber: la posición ligeramente curvada y la forma del cuerpo que debe tener la parte más ancha en la parte alta del pecho.
         El Rheinländer no es diferente del resto de canarios de pequeña talla que son mucho más vivaces que las razas de mayor tamaño. Por lo mismo hay que habituarles a la jaula de exposición, colgando dicha jaula en la voladera y poniendo comida o fruta dentro de ella para que se vayan habituando a la misma. Poco a poco se les cierra la jaula de exposición de forma que vayan pasando tiempo en ella. Cuando ya se les tenga permanentemente se debe cambiar la jaula de sitio y de ambiente (más ruido, más personas, etc), para que estén tranquilos en el momento del concurso.